Guía para el cultivo de habas

Si quieres conocer los secretillos del cultivo de las habas, sigue leyendo y disfrutarás de este riquísimo superalimento durante muchas semanas.

Dice un refrán popular que, “en la huerta y el semillero, el haba es lo primero”.

El haba, de nombre científico Vicia faba, es una leguminosa muy útil como cultivo de otoño o invierno ya que tiene la capacidad de enriquecer el suelo fijando el nitrógeno atmosférico. 

Por eso, sembrar habas durante los meses fríos, en los que en muchos casos no se aprovecha tanto la tierra, es un gran método para devolverle al suelo nutrientes de forma totalmente natural.

Cuándo sembrar las habas

La mejor época para plantar las habas es en otoño, evitando los días fríos del invierno.

En las zonas con inviernos muy fríos, es común plantar las habas más tarde, entrando ya en la primavera para protegerlas de las temperaturas excesivamente bajas.

Cómo sembrar las habas

Las habas se siembran directamente en su ubicación definitiva.

Aunque no es imprescindible, si pones las semillas en remojo la noche anterior, estarán mejor hidratadas y germinarán más fácilmente.

Les gusta el suelo suelto, lo que facilitará su agarre y el crecimiento de las raíces.

Es un cultivo que no requiere apenas abono, aunque siempre es beneficioso aportar materia orgánica al suelo; en el caso de las habas es mejor evitar el exceso de nitrógeno, así que mejor evitar la de origen animal.

Lo que si les encanta es un extra de potasio, que puedes aportar mezclando un puñado de ceniza.

Se suelen poner varias semillas en cada golpe para asegurar la germinación, por si falla alguna.

No es necesario enterrar mucho las semillas, siémbralas a ponlas a una profundidad entre 5-8 cm es lo ideal.

Si el suelo no está húmedo, riégalo con moderación, pero sin encharcarlo. A partir de este momento, debes mantener una cierta humedad durante el resto del tiempo de cultivo.

Las habas necesitan temperaturas superiores a los 5º para germinar. Después de un par de semanas, verás despuntar los tallos. Si las temperaturas bajan de los 6º-7º, es conveniente que cubras las habas con manta térmica.

Cuidados de las habas

  • Aporcado o calzado: cuando las habas alcanzan unos 15-20 cm, les gusta que les vayas cubriendo la base del tallo con tierra. Es conveniente también algún sistema de sujeción o entutorado, ya que en condiciones favorables pueden superar 1,5 m de altura.
  • Riego: las habas no son muy exigentes en cuanto al riego, pero no les gusta ni pasar sed, ni estar encharcadas. Riegos frecuentes y moderados es lo ideal.
  • Plagas y enfermedades: el pulgón es una de las plagas que más puede afectar a las habas. Puedes controlarlo con purín de ortiga y jabón de potasa. Los enemigos natrales del pulgón, las mariquitas son un súper aliado. También ayuda el despunte: quitar el extremo de los tallos después de la flor 6 o 7.
  • El mildiu y la roya pueden aparecer con humedad y temperatura elevada. Para combatir el primero, puedes utilizar una decocción de cola de caballo y para la Roya, algún tratamiento con cobre.

Cosecha de las habas

Depende de la variedad, podrás recoger las habas a partir de los 80-90 días. Las menos pre coces, tardarán algo más.

Es una planta anual, por lo que, una vez terminado su ciclo, córtalas (deja la raíz enterrada para favorecer la materia orgánica en el suelo).

Por último, ten en cuenta la rotación de cultivos; en el caso de las habas conviene esperar 2-3 años para volver a cultivarlas en el mismo sitio.

Curiosidades sobre las habas.

Las habas son uno de los alimentos más antiguos de la humanidad. Parece que ya se cultivaban en el Neolítico, 6.000 años a.C.

En la antigua Grecia, las habas se utilizaban para votar: las blancas representaban “a favor” y las negras, “en contra”. Ya sabes… “son habas contadas” 😉

Los egipcios tenían la creencia de que las habas escondían el alma de las personas difuntas.

¿Te has fijado que en singular el haba es masculina, pero en plural femenina?


Así que ya sabes muchas cosas acerca del cultivo de las habas. ¡Manos a la obra y cuéntanos cómo te han quedado tus habitas con jamón.